El Niño que decidió

“- Podría morir ahora mismo, en el viento. Podría incluso gritarte desde arriba y contarte que ya no volvería nunca jamás, aunque yo soy más de dejar con incertidumbre. En el viento se está tan bien. Es como si tocaras con todo el cuerpo, como si notases todas las pequeñas partículas de átomo haciéndote cosquillas justo detrás de las rodillas, se apilan todas y hacen presión. Sí, de verdad, qué placer se siente en el viento. ”