Un tiempo entre paréntesis

 

 

(:)

El viento empuja para todos lados, mueve los barcos, y yo intento agarrarme. He intentado encontrar la forma a la situación que es lo que se me da bien, pero no hay norma que la defina. He mojado los contornos con saliva y he frotado con el dedo, esperando que así saltaran las líneas del exterior y con ella las respuestas, pero no, se hicieron lagunas, así que remé.

(..)

Mi respiración se ha quedado encallada en un lugar que me provoca esta necesidad constante de formular preguntas para entenderlo todo, en vez de proceder a la posible y cómoda presunción, de que no nos debemos nada los unos a los otros. Me encontraba en un tiempo donde creo que cuando uno no sabía tenía que preguntar, no todos sabemos de todo y aunque parezca que sí, yo sigo sin ni siquiera saberme la hora. Por eso lo hacía: Preguntaba. Y siempre era una sorpresa.
(…)
Me pedí un tiempo entre paréntesis, me perdí un tiempo entre paréntesis, navegué entre paréntesis. Llegó un punto donde encallé, y respiré entre paréntesis, pregunté entre paréntesis, y solo estaba yo.
 (…)

 Llevo un tiempo navegando en una interrogación que brisa los labios, late y va a la deriva; no encuentra las palabras suficientes para resolverse, los cabos para atarse, así que, continúo remando.